El Gobierno trabaja en un plan para enfrentar 2027 con reservas suficientes en caso de que los argentinos intensifiquen sus compras de dólares. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, se reúne con inversores internacionales para reafirmar confianza en el programa económico, en los pasillos crece la preocupación por lo que podría ocurrir durante un año electoral.
Los números son elocuentes. El programa financiero del Gobierno contempla vencimientos de deuda por US$24.900 millones en 2027, pero no incluye un escenario de aumento en la demanda privada de dólares. Durante 2025, la dolarización de carteras ya se cuadruplicó desde mayo, y las compras de dólares alcanzaron los US$32.000 millones —el nivel más alto en dos décadas—.
Analistas del mercado estiman que la presión podría llegar a entre US$30.000 y US$40.000 millones en el próximo año. Ese flujo de dólares que sale de los ahorros privados genera tensión sobre las reservas, porque el Banco Central necesita fondos para pagar la deuda, acumular reservas y estar listo para intervenir si el tipo de cambio se dispara.
Frente a este escenario, Economía busca sumar respaldos. Según fuentes con conocimiento de las negociaciones, el Gobierno cuenta con la asistencia de Estados Unidos —cuyo Tesoro ya intervino en el mercado cambiario argentino hace meses— y explora nuevas líneas de crédito con bancos internacionales.
Desde principios de septiembre, negocia obtener alrededor de US$1.000 millones en nuevos créditos privados respaldados por organismos regionales. La CAF ya aprobó una garantía por US$250 millones y Fonplata un programa que permitiría respaldar aproximadamente US$500 millones. Durante este año, con el Banco Mundial y el BID utilizó esta misma modalidad para conseguir US$3.200 millones.
La estrategia es clara: combinar herramientas para cubrir vencimientos de deuda con otras que refuercen la liquidez en dólares, de manera que el Gobierno llegue a 2027 con poder de fuego suficiente para sostener el esquema cambiario bajo presión.




