El Gobierno nacional confirmó que intensificará la reducción de subsidios en electricidad y gas ahora que termina el invierno y baja la demanda energética.
Un funcionario del área de Energía explicó en un seminario que la estrategia de quitar apoyos estatales seguirá siendo parte central de la política económica, pero con un detalle crucial: el ritmo dependerá de la inflación. Actualmente, más de la mitad de los usuarios residenciales todavía reciben algún nivel de subsidiación.
La administración enfrenta una decisión clave: bajar los montos de ayuda a todos los que los reciben, o directamente dejar sin subsidios a más gente. Según el funcionario, probablemente harán ambas cosas.
Lo importante para los bolsillos es que las facturas seguirán subiendo incluso si baja el consumo en primavera y verano, porque el Estado seguirá retirando apoyos. La reducción de subsidios pasó de ser un problema que costaba 1,5 puntos del PBI cuando asumió el Gobierno, a un escenario más controlado hoy.
El funcionario reconoció que los consumidores "han entendido" que el aumento de tarifas era inevitable para mejorar la calidad de los servicios.




