La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, compartió una cena privada en el Palacio Duhau con una decena de empresarios influyentes, pero la conversación quedó lejos de abordar los sectores que ella misma había identificado como afectados por el modelo económico actual.
En la mesa estuvieron presentes los dueños de Banco Macro, IRSA, Pan American Energy, Ualá, Mercado Libre, Ternium, Glencore y otros líderes empresariales. No hubo representantes de industria ni construcción, dos áreas que enfrentan dificultades concretas.
El encuentro de más de dos horas se desenvolvió dentro de los márgenes del protocolo diplomático. Los temas tocados fueron genéricos: la necesidad de ampliar el sistema financiero y promover concesiones de obras viales. Georgieva consultó también sobre la carga tributaria del país, dato que el propio FMI ya conoce en detalle.
Sin expresarlo directamente, la funcionaria sugirió que no se espera una recuperación económica por corrección abrupta del tipo de cambio. La coincidencia entre los empresarios fue que el rumbo del Gobierno es el correcto, aunque la incertidumbre sobre cuándo la economía "derramará" beneficios para el resto de la sociedad permanece sin respuesta.
El saldo fue el de un encuentro formal, sin definiciones nuevas respecto a lo que Georgieva había dicho durante el día en su conferencia de prensa con el ministro de Economía.




