Un funcionario del Enacom recibió una indemnización de casi 110 millones de pesos por despido sin causa el 31 de julio, y al día siguiente comenzó a trabajar en el INTA con otro cargo. Entre la desvinculación y la reincorporación no pasó ni un día hábil.
Daniel Alfredo Neira cobró 109.781.999,73 pesos en concepto de antigüedad, preaviso y vacaciones no gozadas. La suma incluía 73 millones por años de servicio. Pero mientras recibía ese dinero como "despedido", ya había sido convocado para gerenciar la Contabilidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Los trámites para su nuevo puesto comenzaron el 1° de julio —23 días antes de que le notificaran la rescisión en el Enacom—. Cesó formalmente el 31 de julio y volvió a la nómina estatal el 1° de agosto. En los papeles, nunca estuvo desempleado.
Fuentes del sector describieron la maniobra como un despido simulado. Un traslado o una renuncia voluntaria no habrían generado esa indemnización. Abogados en derecho administrativo advirtieron que la secuencia podría configurar un enriquecimiento sin causa, lo que habilitaría al Estado a reclamar la devolución del dinero.
El INTA tomó conocimiento del caso pero no adoptó decisiones. Su área Jurídica sostuvo que un despido sin causa no impide reingresar al sector público. Una fuente oficial reconoció que "pudo haber un error en no fijarse si había sido indemnizado". Neira sigue en su puesto bajo una designación transitoria de 180 días.
El episodio ocurre mientras el gobierno discursa sobre austeridad. El Enacom pagó una salida millonaria, el INTA cubrió el cargo sin concurso público, solo por "urgencia" y recomendación interna. Por ahora, el funcionario conserva tanto el dinero como el cargo.




