El Parlamento francés aprobó el miércoles una ley que permite a pacientes con enfermedades graves e incurables acceder a la muerte asistida. La votación fue de 291 votos a favor y 241 en contra en la Asamblea Nacional.
La iniciativa, anunciada por el presidente Emmanuel Macron hace más de tres años, cierra un largo proceso de debate en la sociedad francesa. Macron destacó que la norma es resultado de "la escucha, el diálogo y el debate" con parlamentarios, profesionales de la salud, organizaciones y ciudadanos.
Con esta decisión, Francia se suma a un grupo reducido de naciones que reconocen este derecho: Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay.
Quiénes pueden acceder
La ley establece requisitos específicos. Solo mayores de edad con nacionalidad francesa o residencia estable en el país podrán solicitar la ayuda para morir. Deben tener una enfermedad grave e incurable en fase avanzada o terminal, con sufrimiento físico o psicológico constante que no pueda aliviarse.
El paciente debe demostrar que su voluntad es libre e informada, y cumplir con cinco criterios establecidos en la ley.
Un cambio histórico
Hasta ahora regía en Francia la Ley Leonetti de 2005, que prohibía la eutanasia activa pero permitía a los pacientes rechazar tratamientos que consideraran una "obstinación irrazonable". Este nuevo texto abre una posibilidad que no existía antes.
La ley evitó deliberadamente los términos "eutanasia" y "suicidio asistido" en su redacción. Los legisladores buscaban un lenguaje consensuado: la palabra "eutanasia" resultaba problemática por su asociación histórica con el régimen nazi, mientras que "suicidio asistido" genera confusión con políticas de prevención del suicidio.
El debate generó tensiones dentro de la comunidad médica francesa, pero la aprobación refuerza el derecho del paciente a decidir sobre el final de su vida.




