Con la nueva reglamentación de la ley de modernización laboral, las empresas argentinas acceden a una herramienta financiera para gestionar sus pasivos laborales: el Fondo de Asistencia Laboral. Se trata de un patrimonio separado donde se acumulan recursos destinados exclusivamente al pago de indemnizaciones por despidos.
El mecanismo funciona transformando parte de los aportes patronales mensuales en un activo dentro del balance empresario. Instituciones como el Banco Ciudad están habilitadas para administrar estos fondos, que cuentan con protección legal especial: no pueden ser embargados por terceros y operan como blindaje ante contingencias judiciales.
El fondo aísla recursos de la caja diaria de la compañía, reduciendo presión financiera cuando hay reducción de personal. Su única función es respaldar el pago de desvinculaciones, lo que genera certeza contable al calzar un activo invertido contra el pasivo futuro por indemnizaciones.
Para invertir estos recursos, la normativa restringe los instrumentos elegibles: bonos soberanos, letras del Tesoro y bonos provinciales de primera categoría. El objetivo de rendimiento es ganarle a la inflación con márgenes adicionales, pero manteniendo la menor volatilidad posible en las inversiones mes a mes.




