El gobernador Rolando Figueroa lanzó un plan plurianual que busca llevar gas natural a cada rincón de Neuquén, desde las grandes ciudades hasta los parajes más alejados. Se trata de resolver una paradoja histórica: la provincia tiene una de las mayores reservas de gas del mundo, pero aún hay familias que cocinan y se calientan con leña.
La estrategia incluye más de 500 kilómetros de nuevas tuberías y se desarrollará durante los próximos seis años. También contempla ampliaciones de redes existentes y una solución inmediata llamada "escalera energética" para llegar donde todavía no es posible instalar gasoductos.
La "escalera energética" tiene dos niveles. El primero consiste en garrafones domiciliarios de GLP que serán recargados periódicamente en parajes pequeños donde no se puede instalar una planta de distribución. El programa comienza como experiencia piloto en Sauzal Bonito, Quili Malal y Ruca Choroi. El segundo nivel es para localidades que pueden ser abastecidas mediante plantas de GLP con redes de distribución locales.
La idea responde a la consigna que Figueroa planteó antes de asumir: "el gas, primero para los neuquinos". Durante décadas, el desarrollo del petróleo y gas en la provincia se orientó principalmente a proveer energía al país. Esta gestión busca que una parte cada vez mayor de esa riqueza vuelva como infraestructura y servicios directos para los habitantes.




