La salida turística de fin de semana largo movió a casi 1,5 millones de personas por el país. Si bien aumentó el número de viajeros respecto a igual período del año anterior, el dato que importa para la economía fue menos alentador: cada uno se fue menos días.
El gasto diario subió, es verdad. Cada persona desembolsó en promedio $116.900 por día, un incremento real del 5% descontando inflación. Pero la duración de las estadías cayó de 2 a 1,8 días: una reducción del 10% interanual.
La consecuencia matemática fue clara: el impacto económico total alcanzó $313.610 millones, pero significó una caída real del 2,2% frente al año anterior. Los turistas viajaron con presupuestos más ajustados, eligieron destinos cercanos y booked sobre la fecha.
En la región del Comahue, Bariloche y Puerto Madryn rondaron el 80% de ocupación, fenómeno que se repitió en varios polos turísticos patagónicos. Otras provincias tuvieron dinámicas diferentes: Córdoba alcanzó 80-88% de ocupación traccionada por la Fiesta de la Cerveza, Tucumán llegó al 99% en algunos centros con la Fiesta del Caballo, y Santa Fe promedió 78% provincial con $21.759 millones de impacto directo.
Buenos Aires y la Ciudad recibieron más de 120.000 turistas, con una ocupación del 80% e ingresos directos de $37.000 millones. En contraste, plazas del noreste como Posadas registraron apenas 26,7%.




