A partir del domingo 25 de octubre, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza entra en una de sus fases más complicadas: funcionará con una única pista durante 18 días, con capacidad reducida de casi 3.000 metros de extensión.
Las obras de rehabilitación de la pista secundaria —parte de un plan de inversiones de 110 millones de dólares— significarán el cierre hasta el 11 de noviembre. En la práctica, los vuelos de largo alcance hacia Estados Unidos, Europa y Asia quedarán limitados.
Las grandes aeronaves de fuselaje ancho (Boeing 777, Boeing 787, Airbus A330) no podrán despegar con el combustible completo que necesitan para rutas intercontinentales. Las aerolíneas tuvieron que reinventar sus conexiones.
Escalas improvisadas y suspensiones: Aerolíneas Argentinas hará paradas en Río de Janeiro para llegar a Madrid y Roma. Air Europa, Iberia y Level pasarán por Montevideo. En cambio, 14 compañías grandes —Air France, British Airways, American Airlines, Delta, Emirates, Lufthansa y otras— directamente suspendieron todos sus vuelos durante estos 18 días.
Las aerolíneas regionales y domésticas prácticamente no se verán afectadas: sus aviones más pequeños pueden operar sin problemas en la pista acortada.




