Entre 2023 y la primera mitad de 2026, las exportaciones argentinas registraron un aumento del 47,8% en valor. Un crecimiento que no se explica solo por el rebote tras la sequía de hace tres años, sino por cambios más profundos en la composición de lo que el país vende al exterior.
Según un estudio de la consultora PwC, el motor principal fue el aumento de volumen: se exportaron 48% más toneladas, mientras que los precios promedio cayeron apenas 0,1%. Los máximos históricos en varios sectores confirman que no es solo un efecto estadístico de base baja.
El crecimiento se distribuyó en todos los rubros. Energía y combustibles lideraron con un salto de 101,7%, impulsados por proyectos como Vaca Muerta. Los productos primarios crecieron 74%, las manufacturas agroindustriales 25,4% y las industrias 36,4%.
El cambio más llamativo está en minería y litio: el carbonato de litio multiplicó sus exportaciones por 22 en valor (aumento de 2.062%), aunque con precios más bajos. Oro, plata y otros minerales también aceleraron su salida al exterior.
En 2024 la recuperación dependía del trigo y la soja. En 2025 y 2026 la mejora es más variada: petróleo, petroquímica, minería, carne y lácteos aportan ahora en mayor proporción. El sector automotriz fue la única excepción con una caída de 2,1%.
La participación de Argentina en las exportaciones mundiales subió desde 0,29% en 2023 a 0,37% en 2025, aunque sigue por debajo del pico de 2011.




