Desde hace semanas, varios países europeos enfrentan olas de protestas que van desde conflictos estudiantiles hasta movilizaciones contra gobiernos completos. Los disturbios ya dejan heridos, edificios incendiados y cientos de instituciones cerradas.
Francia: las más violentas en décadas
Francia es el epicentro de la crisis. Lo que comenzó en septiembre como reclamos de estudiantes de secundaria por falta de docentes y aulas saturadas se convirtió en un levantamiento nacional. Universidades y escuelas permanecen bloqueadas en todo el país, sin fecha clara de reapertura.
Este sábado miles salieron a las calles: estudiantes, sindicalistas y hasta integrantes del movimiento de los Chalecos Amarillos protestaban por el costo de vida y el modelo social deteriorado. Las autoridades registraron más de 900 agentes heridos desde el inicio de los disturbios, considerados los más violentos en décadas según el primer ministro Sébastien Lecornu. Se reportaron incendios, uso de cañones de agua y enfrentamientos. La Policía también enfrenta críticas por su respuesta.
Albania: "una revolución"
En Albania, los reclamos por educación de calidad y costos más bajos evolucionaron en protestas contra el gobierno del primer ministro Edi Rama. El miércoles, decenas de miles de estudiantes ocuparon las calles de Tirana. Los manifestantes incendiaron el edificio del Ministerio de Educación. Una estudiante declaró: "Estamos hartos de las protestas pacíficas. No nos detendremos hasta que Rama dimita".
Bélgica y otros focos
En Bélgica, estudiantes de Valonia y Bruselas protestaron contra los recortes propuestos por el gobierno de Bart de Weber en educación, salud y prestaciones sociales. Los reclamos se concentran en el cierre de programas de comidas gratuitas, acceso a materiales escolares y transporte, además del aumento de matrículas.
Los conflictos se extienden por otras naciones europeas, evidenciando un malestar compartido por desigualdad, oportunidades laborales escasas y deterioro de servicios públicos.




