España llega a la final del Mundial 2026 con 38 partidos sin perder y un despliegue futbolístico sobresaliente. Pero la Selección dirigida por Luis de la Fuente tiene fisuras que Lionel Scaloni planea explotar en el intento por defender el título.
El flanco débil: Los laterales españoles Pedro Porro y Marc Cucurella se proyectan constantemente hacia adelante, dejando espacios a la espalda. Si Argentina recupera rápido en el mediocampo, puede abrir esos pasillos laterales para que Julián Álvarez, Simeone o Nicolás González ataquen con velocidad hacia los centrales españoles.
Contragolpes letales: Cuando España pierde posesión, presiona en bloque alto. Si los volantes argentinos —Mac Allister, Enzo Fernández, Paredes, De Paul— rompen esa presión con pases precisos, quedan espacios para que Messi conduzca el contraataque con superioridad numérica.
Defensa compacta: España domina la pelota pero sufre contra equipos cerrados. Su creatividad depende mucho de encontrar espacios para Pedri y Dani Olmo, o del talento individual de Yamal, Baena y Nico Williams. Argentina puede hacer un cierre defensivo que le quite opciones.
Juego aéreo: A pesar de que mejoró en pelota parada, España aún tiene desatenciones en envíos cruzados. Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Otamendi pueden aprovechar eso.
Otro punto a considerar: el dominio territorial español no siempre se convierte en goles, y aunque llega invicta, todavía debe demostrar la fortaleza mental típica de equipos con experiencia en finales mundialistas.



