El sistema inmunológico envejece junto con nosotros. A partir de los 50 años comienza un proceso que los especialistas llaman inmunosenescencia: nuestras defensas se debilitan progresivamente ante virus y bacterias. Pero el riesgo se multiplica después de los 70 y 80 años.
Según el Dr. Martín Luis Sívori, neumonólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la UBA, las infecciones respiratorias más frecuentes en adultos mayores son causadas por virus como influenza, virus sincicial respiratorio (VSR) y COVID. También circulan parainfluenza y metapneumovirus. Entre las bacterias, el neumococo es la principal amenaza, aunque hay otras como el Haemophilus influenzae.
Bronquitis, pulmonía y complicaciones respiratorias son especialmente peligrosas en este grupo etario. El riesgo se potencia aún más en quienes tienen asma, EPOC, fibrosis pulmonar o bronquiectasia. Estas enfermedades crónicas dejan el pulmón con menos defensas naturales.
Una comparación reveadora: si se extendieran todas las vías aéreas y alvéolos del pulmón, ocuparían aproximadamente una cancha de tenis. Es decir, el pulmón está constantemente expuesto al medio ambiente y necesita múltiples mecanismos de defensa. Con la edad, esos mecanismos fallan.
Las infecciones respiratorias siguen dos picos anuales: uno en otoño (mayo a julio, más intenso) y otro en primavera (menor intensidad). Sin embargo, durante todo el año hay riesgo, especialmente para quienes no tienen bien tratadas sus enfermedades de base.
La vacunación: los expertos subrayan que es clave en adultos mayores. Las vacunas reducen muertes y hospitalizaciones por influenza, VSR y COVID, y también evitan inflamaciones sistémicas graves que estos patógenos pueden provocar.




