Las Fuerzas Armadas estadounidenses lanzaron el viernes su séptima ronda de ataques aéreos contra Irán, según el Comando Central (CENTCOM). Los bombardeos comenzaron alrededor de las 16 horas, hora argentina.
Washington justifica la ofensiva como parte de una estrategia para debilitar las capacidades militares iraquíes. Uno de los objetivos confirmados fue una torre de vigilancia del puerto Shahid Kalantari en Chabahar, que las autoridades estadounidenses aseguran usaba la Guardia Revolucionaria Islámica para rastrear barcos comerciales en el estrecho de Ormuz.
La escalada coincide con los esfuerzos estadounidenses por mantener el control sobre una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. El Pentágono sostiene que la destrucción de la instalación también busca proteger la libertad de navegación para embarcaciones comerciales.
Desde Teherán llega una advertencia: Mohsen Rezaei, alto funcionario de la Guardia Revolucionaria y asesor militar, amenazó con una "ofensiva a gran escala" si los ataques estadounidenses continúan por dos o tres días más. "Ninguna frontera política estará segura frente a las fuerzas ofensivas de Irán", afirmó según la radiodifusora estatal iraní.
Rezaei también exigió que Washington pague reparaciones financieras por lo que Irán caracteriza como ataques a infraestructura civil, un reclamo que Estados Unidos rechaza. El CENTCOM no proporcionó detalles adicionales sobre el alcance completo de los bombardeos ni sobre posibles objetivos futuros.




