Familiares de niños internados en terapia intensiva del Hospital del Niño Jesús de Tucumán quedaron sin lugar donde esperar después de que la dirección del establecimiento les ordenara desalojar el playón donde pasaban las noches.
La medida afectó principalmente a padres y abuelos que llegan desde localidades del interior provincial y no pueden regresar a sus casas dos veces por día. Los partes médicos se comunican al mediodía y por la noche, dejando a los familiares en la calle durante las horas intermedias.
La dirección justificó la decisión en protocolos de higiene y seguridad, y señaló que el Servicio Social evalúa los casos sociales. Pero quienes están en el terreno cuentan una historia diferente: madres que fueron sacadas a las cuatro de la madrugada, familias sin alternativa entre trasladarse de noche (gastando hasta $90.000 en viajes) o dormir a la intemperie.
Una madre de Alberdi ejemplifica el dilema económico: un viaje en taxi de aplicación cuesta $90.000, el boleto de transporte $18.000, y el recorrido demanda dos horas. Algunas familias llevan meses vinculadas a internaciones prolongadas sin respuesta institucional.
Aunque el hospital reconoce tener Servicio Social para identificar situaciones de carencia, la realidad en el playón muestra la brecha entre lo que dice el protocolo y lo que hay disponible para quienes acompañan a un hijo grave lejos de casa.




