Cuba inició el lunes un proceso de recuperación de su sistema eléctrico tras un nuevo colapso generalizado que dejó sin luz a toda la isla. La desconexión ocurrió alrededor del mediodía, hora local, cuando la empresa estatal Unión Eléctrica reportó una "desconexión total" de la red.
Las autoridades activaron protocolos de emergencia para restablecer de forma gradual el suministro, priorizando servicios esenciales como hospitales, agua potable y comunicaciones. Los equipos técnicos lograron estabilizar generadores en plantas clave como Boca de Jaruco y Varadero, e iniciaron maniobras para incorporar otras unidades al sistema.
Este es el tercer apagón total en 2026 y el octavo evento masivo en dos años. La crisis refleja un agudo déficit de generación energética: mientras la demanda supera los 3.100 megavatios, la capacidad disponible apenas ronda los 935 megavatios. Según datos oficiales, más del 70% del país estuvo sin electricidad durante las horas de mayor consumo.
El colapso obedece a una combinación de factores. Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles de petróleo diarios para operar sus plantas térmicas, pero su producción doméstica solo genera 40.000 barriles. Las restricciones comerciales y energéticas impuestas desde el exterior limitan el acceso a combustible internacional, profundizando la crisis que afecta a los 9,6 millones de habitantes de la isla desde mediados de 2024.




