Cristian Laurín trabajaba en petróleo en Neuquén. Un viaje en moto de nieve en invierno de 2024 cambió todo: vio potencial donde otros ven solo paisaje y decidió dejar la industria para fundar Copahue Expeditions, una empresa de turismo invernal que ya está habilitada por el ministerio provincial.
La decisión no fue gradual ni planeada. Junto a su socio Daniel Baldebenito, Laurín llegó a Copahue en 2024 para esquiar fuera de pista. Mientras recorría en moto de nieve sectores como Volcán Viejo, Chancho Co y Malal, algo hizo clic. "En la inmensidad vi un gran potencial para invertir en turismo", recuerda.
Lo que comenzó como un fin de semana entre amigos terminó siendo el punto de quiebre. Laurín nunca se había imaginado trabajando en turismo, pero la magnitud del descubrimiento fue más fuerte que la incertidumbre. Usó el capital que había generado en la industria petrolera para financiar el proyecto, y cuando el sector petrolero cayó en 2025, decidió sostenerlo.
El diferencial está en la combinación única del destino. Copahue es uno de los pocos lugares del mundo donde las termas naturales conviven con la nieve. A eso se suma el bosque milenario de araucarias de Caviahue y un territorio protegido como Área Natural Protegida que genera un marco inigualable.
La propuesta de Copahue Expeditions está pensada para familias que buscan algo diferente al esquí alpino convencional. Ofrece excursiones en motos de nieve y pisanieves hasta las termas, donde los visitantes pueden bañarse, probar un tradicional chivito patagónico y que los chicos disfruten con trineos y culipatines hasta el atardecer.
Laurín lo resume así: "Lo que más valoran los turistas es ver cómo sus hijos disfrutan de una bajada en culipatín." Para él, ese es el verdadero valor de la experiencia que ofrece: no solo naturaleza, sino momentos en familia en uno de los rincones más singulares de la Patagonia.




