La policía antinarcotráfico de Córdoba intensificó sus operaciones durante las últimas semanas, develando una red distribuida de comercialización de drogas que funciona desde viviendas, kioscos de fachada y con entregas a domicilio coordinadas por transferencias bancarias.
En agosto, dos grandes operativos dejaron como saldo 32 detenidos y el cierre de al menos 14 puntos de venta en distintas zonas de la capital cordobesa y alrededores.
El primero, resultado de una investigación de siete meses, se concentró en Ampliación Cabildo y Villa El Libertador. Los 13 allanamientos permitieron asegurar 4.400 dosis de cocaína, 380 de marihuana, armas, dinero y vehículos. Entre los detenidos había un menor de edad.
Una semana después, un segundo procedimiento basado en 11 meses de pesquisa desarticuló otra estructura que operaba en barrios del sur y este de la ciudad como San Jorge, General Savio, Yofre Sur, Yofre Norte, Zepa, Patricios Norte y Hortencia. En total, 12 allanamientos arrojaron 8 detenidos, 4 puntos de expendio clausurados, y el secuestro de 2.261 dosis de cocaína, 192 de marihuana, psicofármacos, dos autos, una moto y un arma.
Las investigaciones también revelaron que detrás de muchos de estos negocios funciona la estructura familiar. En Las Flores II, una mujer de 58 años y su nieto adolescente fueron detenidos tras cuatro allanamientos que expusieron dos puntos de venta y dos depósitos clandestinos. En barrio Joison, madre e hija fueron arrestadas en un kiosco que operaba como pantalla a metros de una escuela primaria.
Los operativos se extendieron también por Villa María, San Francisco, Río Cuarto, Marcos Juárez, Villa Nueva y localidades de Colón, San Justo y Unión durante septiembre.
Aunque la cantidad de procedimientos evidencia que el narcomenudeo es un problema persistente en toda la provincia, los especialistas advierten que el volumen de allanamientos y detenciones no permite concluir definitivamente si el fenómeno creció o si simplemente refleja una mayor capacidad investigativa del estado.




