En dos regiones alemanas con resultados muy distintos, la jornada electoral de este domingo dejó un mapa político fragmentado. En Berlín, la coalición gobernante quedó relegada por el partido de izquierda Die Linke, que alcanzó el 25,3% de los votos y se convierte en la fuerza más votada en una capital alemana por primera vez en su historia.
Die Linke, nacida hace 17 años de la fusión entre el heredero del régimen comunista de Alemania Oriental y un movimiento progresista, hizo de los alquileres disparados y la falta de vivienda su bandera. Elif Eralp, su candidata principal, tiene ahora la chance de encabezar las negociaciones para armar gobierno en la ciudad-estado.
La Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz y el Partido Socialdemócrata (SPD) que formaban la coalición actual quedaron muy por debajo. La extrema derecha AfD llegó al 16,3%.
A cientos de kilómetros al noreste, en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el panorama fue otro: la AfD arrasó con alrededor del 38% de los votos, duplicando prácticamente su participación de hace tres años, cuando sacaba 16,7%. El SPD local alcanzó aproximadamente el 35%, pero la AfD enfrenta un escollo: nadie quiere gobernar con ella. Las demás fuerzas políticas han descartado formar coalición con los ultraderechistas.
Para Merz, los números fueron catastróficos. Su CDU rozó apenas el 5% en esa región —el piso para entrar al parlamento regional— y el canciller mismo admitió el "desastre". Aun así, anunció que seguirá adelante con su agenda de reformas.




