Un médico anestesista del Hospital Durand de Buenos Aires fue condenado por maltrato y violencia de género contra una mujer que se encontraba internada para un parto prematuro.
La Fiscalía Penal, a cargo de Martín Perel, logró la condena a través de un juicio abreviado tras recibir la denuncia de la víctima y el testimonio de médicas neonatólogas que presenciaron los hechos.
Según relatos documentados durante el proceso, cuando la paciente manifestó malestares antes de la intervención, el profesional le gritó que los partos eran así y que debía "aguantársela". Al momento de aplicar la anestesia raquídea, el médico actuó con movimientos bruscos e innecesarios. Cuando la mujer se quejó del dolor, recibió palmadas en la frente acompañadas de insultos.
El trato deshumanizado continuó cuando la paciente pidió que su pareja estuviera presente en el quirófano. El condenado respondió con gritos, argumentando que podría desmayarse. Luego, cuando acercaron a la recién nacida para el primer contacto piel a piel, el profesional se negó bruscamente, diciendo que no quería ensuciarse el lugar de trabajo.
La Oficina de Atención a Víctimas y Testigos del Ministerio Público Fiscal concluyó que se configuró un caso de violencia obstétrica, considerando la extrema vulnerabilidad de la paciente durante el parto y la relación desigual de poder que existía entre ambos.
La condena fue por la contravención de maltrato en contexto de violencia de género, que sanciona expresamente el maltrato psíquico.




