El presidente colombiano Abelardo de la Espriella puso en marcha este lunes el plan de reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al país el 10 de agosto, dejando un saldo de 329 muertos y casi 600 edificios colapsados.
La magnitud de la tarea es colosal: más de 150 mil viviendas resultaron dañadas, y el Gobierno calcula que la reconstrucción demandará cerca de 30 mil millones de dólares. El departamento del Chocó, en la región del Pacífico colombiano, fue uno de los más golpeados.
Como primer paso, las autoridades ya distribuyen 4.480 toneladas de materiales de construcción. Las familias con daños menores recibirán insumos para reparar sus hogares, mientras que quienes perdieron las viviendas por completo tendrán acceso a casas nuevas o a ayuda económica de casi 285 dólares mensuales durante tres meses.
El Grupo Argos, conglomerado empresarial local, se comprometió con la construcción de mil viviendas de rápida edificación, de las cuales alrededor de 600 irán destinadas al Chocó. El Gobierno también pondrá en marcha un sistema de autorreconstrucción asistida, donde ingenieros y profesionales acompañarán a los vecinos en las reparaciones.
Para coordinar el esfuerzo, se creó el denominado Fondo Milagro, que operará bajo el modelo del Fondo para la Reconstrucción que funcionó tras el terremoto de Armenia en 1999. De la Espriella advirtió que la reconstrucción debe avanzar con rapidez pero bajo criterios estrictos de transparencia y control, rechazando cualquier uso político de la emergencia.




