El presidente colombiano Abelardo de la Espriella presentó una estrategia de seguridad que busca intensificar la lucha contra el crimen organizado mediante dos ejes principales: la expulsión de migrantes en situación irregular y el tratamiento de grupos armados ilegales como organizaciones terroristas.
Durante el anuncio realizado en Barranquilla, el mandatario ordenó a las autoridades migratorias iniciar operativos coordinados para identificar y deportar a extranjeros que se encuentren en el país sin documentación. La orden prioriza primero a quienes tengan antecedentes delictivos y luego al resto de los irregulares.
En materia de crimen organizado, de la Espriella eliminó la distinción entre diferentes categorías de grupos ilegales. "No hay diferencias en la acción del Estado ni en la respuesta del Estado", afirmó, justificando así el uso de potestades asociadas a la lucha antiterrorista contra todas las bandas sin distinción.
La estrategia incluye la creación de un Bloque Nacional de Búsqueda contra la Extorsión que integra al Ejército, la Policía, la Armada y la Fuerza Aérea, trabajando en coordinación con fiscales y juzgados especializados por ciudad. También contempla reactivar un sistema de recompensas, realizar operativos de redadas y trasladar prisioneros de forma urgente para evitar que las cárceles funcionen como centros de extorsión.
De la Espriella aprovechó para diferenciar su enfoque del anterior gobierno, encabezado por Gustavo Petro, al que cuestionó por supuestamente no aplicar una coordinación y definición de objetivos clara en seguridad.
El anuncio ha generado expectativa sobre sus efectos en derechos humanos y ha puesto el foco en organismos internacionales y organizaciones de defensa que seguirán el desarrollo de estas políticas.




