El canciller Pablo Quirno aclaró que el retiro obligatorio de 13,4 toneladas de carne vacuna argentina en Estados Unidos no responde a problemas de calidad ni contaminación, sino a un fallo administrativo en el proceso de importación norteamericano.
Según informó el USDA el 11 de agosto, la mercadería fue comercializada antes de completar la reinspección obligatoria que exigen los reguladores estadounidenses para productos cárnicos importados. El incumplimiento ocurrió del lado del importador en Estados Unidos, no en la cadena de producción o control sanitario argentino.
A través de un comunicado, la Secretaría de Ganadería y Pesca detalló que la importadora estadounidense reconoció el error administrativo en su propia operación. La empresa envió una carta aclarando que el incidente no guarda relación con los frigoríficos exportadores argentinos ni con los protocolos de inocuidad del país.
El documento fue compartido con el Meat Import Council of America (MICA) para informar a sus asociados sobre lo ocurrido. Las autoridades argentinas enfatizan que el comercio de carne vacuna hacia Estados Unidos continúa sin inconvenientes.




