El Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar los restos de Carlos Medina González, un joven de 20 años que desapareció en abril de 1976, apenas semanas después del golpe de Estado que llevó a Jorge Rafael Videla al poder.
Medina González había estado detenido en el Pozo de Vargas, la fosa clandestina más grande del país, ubicada en Tafí Viejo, a las afueras de San Miguel de Tucumán. Su identificación suma a 122 víctimas cuya identidad fue restituida desde el descubrimiento de los restos en ese lugar.
El pozo funcionó como centro de detención clandestino durante la dictadura militar. Se trata de una excavación circular de tres metros de diámetro y 37 metros de profundidad que contenía los restos de al menos 149 personas.
La tarea de identificación ha sido extraordinariamente compleja. Los restos estaban fragmentados y mezclados debido a cómo fueron arrojados los cuerpos, la humedad y la estructura del pozo. En lugar de esqueletos individuales, los investigadores recuperaron 38.000 fragmentos óseos junto con ropa y objetos personales.
El Equipo Argentino de Antropología Forense comenzó a recibir los restos en 2011. Mediante análisis de perfiles genéticos logró establecer que en la fosa fueron inhumadas 121 hombres y 28 mujeres. El trabajo de excavación arqueológica que precedió a esto fue realizado durante casi dos décadas por grupos especializados de Tucumán.




