La Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) vuelve a encender la alarma sobre los créditos personales: las familias están destinando cada vez más dinero a pagar cuotas e intereses, y eso significa menos plata para comprar alimentos y bienes de primera necesidad.
Hace más de un año advirtieron sobre esto. Hoy, los números no mienten: la morosidad alcanzó máximos históricos, especialmente en los préstamos otorgados por entidades no bancarias, fintech y billeteras virtuales.
El costo se multiplica en cascada. Cuando los bancos y apps financieras acumulan clientes que no pagan, trasladan esa pérdida a las tasas de interés. Resultado: el que sí paga termina financiando al que no paga.
Pero no es solo el costo del dinero. A eso se suma la carga impositiva: Ingresos Brutos, Sellos y tasas provinciales o municipales. El combo es demoledor: costo del dinero + incobrables + impuestos = crédito impagable.
CADAM pide regulación del Banco Central sobre estas entidades, con énfasis en controlar la morosidad. No se trata de congelar tasas, sino de obligar a un crédito más responsable. También reclama eliminar los impuestos que gravan los préstamos personales.
El diagnóstico es simple: si el dinero de las familias se va en cuotas, desaparece el consumo. Y sin consumo, la economía no se recupera.




