La empresa Bunge cerró su planta de producción de amoníaco y tiosulfato de amonio en Campana, provincia de Buenos Aires, una decisión que impacta directamente a 110 empleados que serán desvinculados.
La multinacional agroindustrial informó que la medida responde a factores combinados que afectaron la viabilidad del negocio. Entre las razones esgrimidas figuran las limitaciones de infraestructura y tecnología de una planta que lleva más de 50 años en operación, sumadas a cambios en las condiciones del mercado y en el abastecimiento de insumos.
La producción de tiosulfato de amonio en Campana comenzó en octubre de 2004. Este compuesto se utiliza para elaborar fertilizantes líquidos que aportan nitrógeno y azufre, nutrientes clave para cultivos como el maíz, el trigo, la soja y el girasol.
Con esta decisión, Bunge interrumpe la fabricación local de dos productos fundamentales para la actividad agropecuaria argentina. La empresa reconoció que el cierre tendrá consecuencias para los trabajadores y sus familias.
A nivel global, Bunge opera en más de 50 países con aproximadamente 34.000 empleados. En Argentina cuenta con 140 años de presencia, emplea a unos 4.500 trabajadores y dispone de alrededor de 60 instalaciones dedicadas a la comercialización de granos, molienda de oleaginosas, producción de aceites vegetales y distribución de fertilizantes.
Durante el primer semestre de 2026, Bunge registró 11,6 millones de toneladas en declaraciones de ventas al exterior, posicionándose como el principal agroexportador del país, concentrando alrededor del 22% del total declarado por el sector.




