En Villa Traful, a orillas del lago que lleva su nombre, existe uno de los fenómenos naturales más singulares de la Patagonia: antiguos cipreses permanecen sumergidos bajo el agua, sus troncos todavía visibles desde la superficie gracias a la extraordinaria transparencia del lago.
El Bosque Sumergido es resultado de un deslizamiento de tierra ocurrido siglos atrás en una de las laderas de la montaña. Ese movimiento bloqueó el desagote natural del lago y causó un aumento brusco del nivel del agua, inundando parte del bosque que crecía en ese sector.
Lo extraordinario es que los troncos se mantienen prácticamente intactos. Las bajas temperaturas del agua frenaron la descomposición de la madera, preservando esos árboles como un registro vivo de la historia natural de la región. La claridad del agua del Traful, que permite ver el fondo incluso a 20 metros de profundidad, hace posible contemplar desde la superficie las formas de esos troncos bajo el agua.
Para conocer el Bosque Sumergido, se puede acceder mediante excursiones lacustres que se acercan al sector y permiten observar los antiguos árboles desde la embarcación. La experiencia forma parte de la propuesta turística de Villa Traful, una aldea cordillerana que ofrece senderismo, trekking, cabalgatas, ciclismo y pesca deportiva entre bosques nativos y montañas.
La localidad se encuentra a 404 kilómetros de Neuquén capital, accediendo por las rutas nacionales 22 y 237, y luego por la ruta provincial 65. Los últimos 35 kilómetros desde la confluencia de los ríos Traful y Limay son de ripio.




