El Gobierno amplió las reglas para que los bancos presten más dinero en dólares a las empresas. Ahora pueden desembolsar hasta el 15% de los depósitos en moneda extranjera que reciben de sus clientes, una cifra mayor que antes.
La medida tiene dos objetivos: reactivar la demanda de créditos en dólares y mejorar el movimiento financiero en esa moneda. La Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) celebró la decisión. Según la organización que representa a las principales entidades de capital nacional, la flexibilización "contribuirá a generar condiciones para el desarrollo del ahorro y del crédito en dólares en los próximos años".
El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que las industrias venían pidiendo más margen. "Responde a un pedido que recibimos de los sectores productivos", señaló, acompañado por el viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas Federico Furiase.
Desde ADEBA argumentaron que la medida "promueve una intermediación financiera más eficiente", permitiendo que los ahorros en dólares fluyan mejor hacia quienes necesitan financiamiento.
Sin embargo, no todos ven con buenos ojos la iniciativa. Exfuncionarios del gobierno de Mauricio Macri advirtieron sobre los riesgos. Hernán Lacunza comparó la situación con los errores de los noventa que terminaron en la crisis de 2001: si empresas que recaudan en pesos reciben créditos en dólares, quedan expuestas a una suba de la divisa que no puedan pagar.
Guido Sandleris, otro exfuncionario, calificó la medida como "mala idea" y advirtió que "erosiona" uno de los consensos más importantes que Argentina logró construir: una regulación prudencial estricta del sistema bancario en dólares.




