La privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) llegó a una etapa decisiva. Dos consorcios fueron autorizados esta semana a presentar sus ofertas económicas por el control del 90% de la empresa que abastece de agua potable a gran parte del área metropolitana.
El consorcio Rowing-Arcos-Transclor-PHX está encabezado por Rowing S.A., una empresa de ingeniería e infraestructura que pertenece a Walter Román. El empresario es un conocedor del negocio estatal: sus compañías aportaron $40 millones a la campaña de La Libertad Avanza. En 2025, a través de Urbano Express, ganó una licitación del PAMI para distribuir pañales a adultos mayores, contratación que terminó con denuncias por presunto direccionamiento y sobreprecio.
La familia Román también tiene presencia en negocios hídricos: Leandro Román es socio en la Hidrovía con su empresa Servimagnus.
El consorcio también integra Transclor, la firma de Mauricio Filiberti que es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio, el insumo principal que AySA consume para potabilizar el agua. Filiberti es además socio en Edenor, la distribuidora eléctrica cuyo principal cliente es justamente AySA. Completan la oferta Arcos, empresa brasileña que opera agua y saneamiento en Río de Janeiro, y PHX, un fondo de inversión holandés.
El Grupo Roggio encabeza la segunda propuesta. La firma opera en construcción, residuos, transporte y servicios de agua. En saneamiento, gestiona Aguas Cordobesas. En Buenos Aires, recolecta residuos con Cliba y opera el subte y el ramal Urquiza por Metrovías.
Al frente del grupo está Aldo Roggio, empresario procesado en la causa Cuadernos por pagos de coimas. Declaró como arrepentido y reconoció sus pagos ilegales.
La decisión sobre quién controlará AySA dependerá ahora de los valores ofertados por ambos consorcios y los criterios que establezca el gobierno para la adjudicación.




