Axel Gabriel O'Brien transformó su pasión por el ciclismo de montaña en un emprendimiento turístico que ya funciona de manera habilitada. Desde la capital neuquina hasta el Dique Ingeniero Ballester, acompaña a cicloturistas en travesías por valles, mesetas y senderos de la región.
Su vínculo con las dos ruedas comenzó a los 16 años, cuando una bicicleta le abrió la puerta a la libertad y la aventura. Casi tres décadas después, esa afición se convirtió en profesión.
El quiebre llegó hace cuatro años, cuando recorrió 8.500 kilómetros acompañando a una turista francesa por toda la provincia, con especial énfasis en el norte neuquino. "Esa experiencia me fascinó y me impulsó a fusionar el ciclismo, los viajes y el turismo en un proyecto que hoy cobra cada vez más fuerza", contó O'Brien.
Este año fue habilitado como prestador turístico en la actividad de Mountain Bike por el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales en el Registro Único Provincial.
El territorio es su brújula. O'Brien pasó años explorando rutas, senderos y picadas, ganando experiencia con grupos locales. Conoce caminos rurales, sectores de meseta, canales de riego y distintos rincones de los valles. Cada salida puede convertirse en el descubrimiento de un nuevo recorrido.
Destaca la variedad escénica que ofrece Neuquén: senderos, picadas, salitrales y mesetas. En la capital provincial menciona espacios como el Paseo Costero, Plaza de las Banderas, Parque Norte y el parque lineal Las Bardas. Pero su fascinación se extiende especialmente hacia el Norte Neuquino, un territorio al que vuelve cada vez que puede.
Para O'Brien, el atardecer es la postal que nunca se agota. Esa "hora dorada" transforma los paisajes y convierte los caminos en escenarios únicos que apenas puede captar en fotos.




