Un bombardeo con misiles balísticos golpeó Kiev en la madrugada del sábado, dejando al menos nueve personas fallecidas y 27 heridas. La capital ucraniana quedó bajo fuego ruso, obligando a la población civil a resguardarse en bunkers.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó el impacto de las explosiones a través de redes sociales y emitió una alerta urgente: "Permanezcan en los refugios". Los números de víctimas se fueron actualizando conforme avanzaba la mañana, cuando la administración militar de la ciudad dio por confirmadas las cifras finales.
Entre los daños materiales registrados, un edificio de seis pisos en el distrito de Solomianski fue alcanzado directamente, provocando un incendio de consideración. Las autoridades mantuvieron activa la alerta aérea durante horas, pidiendo a los ciudadanos que no abandonaran los refugios hasta nuevo aviso.
El ataque ocurre en un momento de parálisis en las negociaciones diplomáticas entre Ucrania y Rusia. Tanto Kiev como Moscú intensificaron sus operaciones de largo alcance después de que fracasaran los esfuerzos liderados por Washington para detener la guerra. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski se reunió a principios de semana con Donald Trump, aunque no hubo anuncios concretos tras el encuentro más allá de vagas promesas sobre armamento.




