En junio, la balanza energética argentina cerró con un saldo positivo de US$611 millones, impulsada por exportaciones que alcanzaron los US$1.406 millones frente a importaciones de US$794 millones.
El desempeño del semestre es aún más alentador. En los primeros seis meses de 2026, el sector energético acumula una mejora de US$2.207 millones comparado con el mismo período del año anterior, gracias a un aumento de exportaciones de US$2.274 millones que superó ampliamente el incremento de importaciones de US$67 millones.
Detrás de estos números hay dos motores que funcionan en paralelo. El efecto cantidad —vender más energía— aportó US$1.656 millones al superávit, mientras que el efecto precio agregó US$552 millones adicionales, según datos procesados por el economista Nadin Argañaraz.
En las compras al exterior, los precios internacionales más altos generaron un gasto extra de US$361 millones, pero esto fue parcialmente compensado por un ahorro de US$295 millones al traer menos volumen de energía importada.
Del lado de las exportaciones, la venta de energía ganó US$913 millones por mejora de precios y US$1.361 millones adicionales por aumentar la cantidad vendida, consolidando un saldo positivo de US$2.274 millones en este rubro.




