El Gobierno nacional modificó las reglas que rigen los envíos postales internacionales. A partir de un nuevo decreto, los productores y comerciantes argentinos podrán exportar mercadería sin restricciones de valor a través del correo postal.
Hasta ahora, este canal no tenía reglamentación clara para operaciones comerciales, lo que en la práctica impedía aprovechar los beneficios simplificados que ofrece la Unión Postal Universal, organismo del que Argentina participa desde 1887.
Junto con la apertura para exportaciones, el Gobierno también unificó el trato tributario para las importaciones sin fines comerciales en US$400 por envío, con un máximo de cinco envíos al año por persona. Esta medida eliminó una asimetría que existía: antes, los envíos que ingresaban por correo oficial pagaban una sobretasa del 50%, mientras que los despachados por courier privado ya tenían esa franquicia.
Para los envíos de ayuda familiar u obsequios personales, la norma fija un tope de US$5.000 mensuales acumulados sin estar sujetos a impuestos de exportación.
El decreto también simplifica trámites: el operador postal queda automáticamente autorizado para actuar como representante del destinatario en el despacho aduanero, salvo que la persona manifieste lo contrario antes de que el paquete ingrese al país.
Desde el Gobierno argumentan que la medida busca reducir la incertidumbre del consumidor y darles a los pequeños y medianos productores argentinos nuevas puertas para llegar a mercados internacionales con procedimientos más ágiles.




