El esloveno Slavko Vinčić se suma a un grupo muy reducido de árbitros que cerraron sus carreras profesionales después de dirigir una final del Mundial. Su retiro, apenas una semana después de haber arbitrado la definición 2026 entre España y Argentina, trae a la memoria casos similares ocurridos a lo largo de la historia futbolística.
Sergio Gonella, el árbitro italiano que dirigió la final de 1978 en el Monumental, fue el primero en esta lista. Cuatro días después de que Argentina venciera a Países Bajos 3-1 en tiempo suplementario, Gonella anunció su retiro. Tenía 45 años y consideró que haber arbitrado esa definición representaba el pico máximo de su trayectoria profesional.
Doce años más tarde, Edgardo Codesal, representante mexicano, vivió una experiencia similar. Le tocó dirimir la final del 90 entre Argentina y Alemania Federal en Roma, donde los europeos ganaron 1-0 con un polémico penal convertido por Brehme. A diferencia de Gonella, Codesal ya había decidido previamente que ese sería su último partido: deliberadamente planeó su despedida con la final.
Existe un antecedente aún más antiguo: George Reader, árbitro inglés que dirigió el Uruguay-Brasil de 1950 en el Maracaná. Ese encuentro —conocido como el "Maracanazo" por la sorpresiva victoria de Uruguay—decidió de facto el campeonato, aunque técnicamente la edición de Brasil funcionó con un sistema de cuadrangular. Reader, con 53 años, se retiró después de ese torneo, regresando deliberadamente de un retiro anterior solo para participar.
La coincidencia más llamativa: en los tres casos modernos, Argentina fue protagonista de la final. Vinčić, Gonella y Codesal comparten la distinción de haber cerrado sus carreras como árbitros en una definición mundialista que enfrentó a la Selección argentina.




