Más de seis de cada diez organizaciones en América Latina sufrieron al menos un ataque cibernético en el último año. La cifra refleja una región en riesgo: apenas el 40% de los países tiene una estrategia nacional de ciberseguridad implementada, y solo el 35% cuenta con equipos de respuesta a incidentes operativos.
El problema es estructural. Mientras la región adopta nuevas tecnologías a ritmo acelerado, sus defensas no avanzan al mismo paso. Menos del 30% de las organizaciones tiene capacidad madura para responder ante amenazas digitales, según un análisis del Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital.
A esto se suma una carencia crítica: falta más de medio millón de profesionales especializados en ciberseguridad. Sin talento capacitado, es imposible fortalecer la prevención y la defensa digital.
La ciberseguridad dejó de ser un asunto técnico para convertirse en una cuestión estratégica ligada a la soberanía tecnológica, la protección de infraestructuras vitales y la competencia económica global. En un mundo donde Estados Unidos, China, la Unión Europea y Rusia compiten por el dominio tecnológico, las decisiones sobre infraestructura digital y regulación del ciberespacio tienen implicaciones geopolíticas directas.
Para cerrar esta brecha, la región necesita pasos concretos: más inversión en defensa digital, formación acelerada de especialistas y coordinación efectiva entre países. Sin eso, la vulnerabilidad seguirá creciendo.




