El gobierno confirmó que Alemania y Francia ofrecieron financiar la totalidad de la compra de tres submarinos, por una inversión superior a 3.000 millones de euros (unos 3.355 millones de dólares). El anuncio lo realizó el almirante Marcelo Dalle Nogare, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, durante una exposición en el Rotary Club.
La iniciativa forma parte de un plan más amplio de modernización militar impulsado por la administración Milei. Simultáneamente, el Ejecutivo autorizó a la Armada a gestionar créditos externos por 2.300 millones de dólares para los submarinos y 1.200 millones adicionales para dos fragatas.
En cuanto a las opciones tecnológicas, el almirante Juan Carlos Romay evaluó dos propuestas tras analizar ofertas de empresas interesadas. Francia ofrece el modelo Scorpène, construido por Naval Group, con desplazamiento de 2.000 toneladas, 72 metros de eslora y capacidad para torpedos pesados y misiles Exocet. Alemania presenta el Type 209NG, de ThyssenKrupp Marine Systems, con 1.590 toneladas y sistema de combate ORCCA. Argentina ya opera submarinos de esa familia desde 1974.
Ambas propuestas contemplan un esquema de financiamiento en cuotas, con la primera entrega estimada en aproximadamente seis años.
La modernización naval generó reacciones internacionales. Reino Unido y Chile expresaron alertas sobre las implicancias estratégicas de esta flota para la defensa del Atlántico Sur y la proyección hacia la Antártida. Expertos señalan que la incorporación de submarinos y buques modernos es prioritaria para proteger el comercio marítimo y los recursos económicos, especialmente ante el incremento del tráfico comercial impulsado por la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta.
En paralelo, el gobierno avanza en la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia, con un llamado a licitación por casi 190.000 millones de pesos que fue publicado recientemente en el Boletín Oficial, con apertura de sobres prevista para el 20 de noviembre.




