La Fiscalía y los querellantes pidieron la absolución de Pedro Di Spagna, el único imputado en el juicio por la muerte de Diego Maradona contra quien solicitaron su exoneración por falta de pruebas.
Di Spagna fue médico clínico interconsultor durante la internación domiciliaria de Maradona en el country San Andrés de Benavídez, tras la cirugía por hematoma subdural realizada en la Clínica Olivos.
El 13 de noviembre de 2020, fue incorporado al grupo de WhatsApp donde se coordinaba la atención del futbolista. Ese día recomendó medicamentos para tratar problemas de constipación y sugirió la intervención de un nutricionista. También visitó al ex entrenador de Gimnasia el 12 de noviembre junto al neurólogo Jorge Macía para elaborar un informe médico.
Sin embargo, Di Spagna nunca consiguió acceso directo a Maradona, no obtuvo su número de teléfono y la psiquiatra Agustina Cosachov canceló una visita prevista para el 19 de noviembre tras conversar con Maximiliano Pomargo y Nancy Forlini.
Los fiscales adjuntos de San Isidro Patricio Ferrari y Cosme Iribarren fueron categóricos: "Esta Fiscalía va a pedir la absolución de culpa y cargo de Pedro Di Spagna".
Los abogados de los hijos de Maradona —Eduardo Ramírez por Diego Junior y Mario Baudry por Dieguito Fernando— coincidieron en la absolución. Baudry fue más duro: acusó a la defensa del neurocirujano Leopoldo Luque de usar a Di Spagna como "perejil de la película" cuando lo señalaron como "médico de cabecera".
Las defensas de las hijas de Maradona —representadas por Fernando Burlando, Félix Linfante y Pablo Jurado— también adhirieron al pedido del Ministerio Público Fiscal.




