El Giganotosaurus carolinii cumplió 31 años desde la publicación científica que le otorgó oficialmente su nombre, un acontecimiento que terminó marcando la historia de Villa El Chocón y convirtiéndose en uno de los pilares de su desarrollo paleontológico y turístico.
El trabajo fue publicado el 21 de septiembre de 1995, dos años después de que Rubén Carolini encontrara los restos y diera aviso a los especialistas. “Es básicamente la razón por la que se fundó un museo en Villa El Chocón. Le debemos mucho a ese evento”, explicó a Noticias Chocón Juan Canale, paleontólogo y director del Laboratorio del Museo Ernesto Bachmann.
La historia había comenzado dos años antes. Rubén Carolini encontró los restos en 1993 y dio aviso a los paleontólogos, quienes posteriormente realizaron la excavación y el estudio del ejemplar. Su apellido quedó inmortalizado en el nombre científico de la especie. “Fue quien descubrió el ejemplar y quien avisó a los paleontólogos que lo excavaron”, explicó Canale.
Durante años, el Giganotosaurus fue presentado como uno de los mayores dinosaurios carnívoros conocidos. Canale explicó que actualmente existen otros ejemplares que disputan esa consideración, aunque muchos fueron encontrados de manera fragmentaria. En el caso del gigante de El Chocón, destacó una diferencia fundamental: “Tenemos un esqueleto casi entero, muy bien representado, entonces tenemos un poco más de seguridad de cómo habrían sido sus dimensiones”.
El dinosaurio que ayudó a transformar El Chocón
El impacto del hallazgo no quedó limitado a la investigación paleontológica. Con el paso de los años, los dinosaurios se convirtieron en uno de los principales motores turísticos de Villa El Chocón y en un componente central de la identidad de la localidad.
Canale dimensionó ese fenómeno al señalar que El Chocón tiene poco más de 2.000 habitantes, mientras que por el Museo Ernesto Bachmann pasan alrededor de 100.000 visitantes. “Para la economía local es muy importante”, remarcó.
El paleontólogo destacó además el potencial que todavía tiene ese patrimonio para la localidad. “La fascinación que generan los dinosaurios y los fósiles en general es algo que mueve muchísima gente, que atrae mucho turismo”, explicó, y agregó que “viene gente de todo el mundo a conocer nuestro patrimonio paleontológico, que es enorme, muy diverso y es uno de los más importantes del mundo”.
Esa transformación cobró especial relevancia después de la etapa vinculada a la construcción y funcionamiento de la represa. Durante la entrevista se recordó que, tras su privatización, la localidad debió buscar nuevas alternativas y encontró en el lago y, especialmente, en la paleontología dos pilares para su desarrollo turístico. “Pasa mucha gente por la ruta y mucha gente entra y nos visita”, resumió Canale.
Qué hacer ante el hallazgo de un posible fósil
Canale también explicó cómo debe actuar una persona que encuentre restos que podrían tener valor paleontológico. La primera recomendación es no retirarlos del lugar y comunicarse con un museo cercano o una institución especializada.
“Por suerte la gente tiene mucha conciencia de que el valor que tienen los materiales es parte del patrimonio de la provincia y generalmente nos avisan a nosotros”, destacó. También señaló que, cuando no es posible comunicarse directamente con un museo, se puede recurrir a la Policía para dar aviso a los especialistas.
Incluso una fotografía tomada con un teléfono puede servir para realizar una primera evaluación. “A veces se comunican por WhatsApp con alguno de nosotros, les pueden mandar una foto tomada con el teléfono y nosotros ya en una primera vista podemos llegar a tener una idea de lo que se trata”, explicó.
A 31 años de aquella publicación científica, el Giganotosaurus carolinii continúa siendo mucho más que un hallazgo paleontológico: forma parte de la identidad de Villa El Chocón y de una historia que convirtió a la localidad en referencia para investigadores y visitantes de distintos lugares del mundo.




