El sector yerbatero argentino enfrenta una de sus peores crisis económicas. La desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) impulsada por el gobierno de Javier Milei eliminó los precios mínimos de referencia, dejando a miles de productores trabajando a pérdida.
Según Julio Petterson, presidente de la asociación de productores yerbateros del norte (ACPYN), los costos de producción actuales rondan entre 630 y 640 pesos por kilo de hoja verde. Sin embargo, en el mercado los productores reciben entre 230 y 280 pesos por kilo puesto en secadero. La brecha es insostenible: se produce a menos de la mitad de lo que cuesta producir.
La inflación y los aumentos en combustibles agravaron la situación. Además, cambió la forma de pago: ya no es al contado, sino con plazos extendidos de hasta 120 días, y aumentan los cheques rechazados que erosionan la liquidez de las familias agricultoras.
La caída de ganancias es histórica. Petterson señaló que el sector nunca había bajado del 9 por ciento de participación sobre el valor final en góndola. Incluso durante la crisis de Menem llegó al 8 por ciento. Hoy están en el 4 por ciento. "Producir equivale a fundirse", resumió.
La cosecha 2024 registra una caída superior al 5 por ciento interanual, y muchos pequeños agricultores emigran temporalmente a países vecinos para subsistir. Mientras tanto, las autoridades nacionales defienden el esquema de libre mercado, argumentando que bajaron precios para el consumidor y subieron exportaciones.




