La escudería Williams correrá este fin de semana en el circuito madrileño vistiendo una livery histórica: los colores blanco con franjas verde y azul que caracterizaban a sus monoplazas en 1981, época en la que la escudería británica era campeona mundial con Alan Jones al volante, el mismo piloto que en esa temporada compartía equipo con Carlos Reutemann.
La decoración especial llegará a Madrid en los autos de Alexander Albon y Carlos Sainz como homenaje a un período dorado: entre 1979 y 1997, Williams acumuló ocho títulos mundiales bajo la dirección de Frank Williams.
Detrás de esos colores hay una historia financiera que resultó decisiva. Desde fines de la década de 1970, la escudería contaba con inversión de empresas sauditas cuyos petrodólares permitieron a Williams construir la base de su dominio en la Fórmula 1. Entre los aportantes figuraban Saudia Airlines, Albilad y Dallah, según archivos de la época.
En el plano deportivo, Jones debutó victorioso con Williams en 1979 y se consagró campeón un año después. Reutemann, conocido como "Lole", llegó muy cerca del título mundial en 1981, cuando terminó subcampeón.




