Los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio dejaron un saldo devastador que sigue creciendo. Las autoridades confirmaron este fin de semana que ya son 4.490 los fallecidos, mientras que 16.740 personas permanecen heridas.
La cifra más alarmante es la de los damnificados: cerca de 20.000 personas viven en campamentos provisionales sin acceso a servicios básicos. Rescatistas tanto venezolanos como extranjeros continúan trabajando para extraer cuerpos que aún quedan atrapados bajo los escombros.
Los daños estructurales son masivos. Más de 850 edificios resultaron afectados, de los cuales 190 colapsaron completamente. Las ciudades de Caracas y el estado La Guaira fueron los territorios más golpeados por los sismos.
Frente a la emergencia sanitaria, la ayuda internacional no se ha detenido. Rusia envió un cargamento con alimentos y suministros que llegó a Venezuela el domingo, mientras que Estados Unidos distribuyó 100.000 kits de asistencia en las comunidades más afectadas. Médicos de distintos países trabajan en hospitales de campaña para evitar que la crisis se agudice en los campamentos donde las condiciones de vida son precarias.




