Los sismos del 24 de junio en Venezuela dejaron un saldo de 4.561 fallecidos, según cifras oficiales divulgadas esta semana. El Gobierno también reporta que 29.877 personas siguen desaparecidas, mientras que más de 17.900 familias perdieron sus viviendas.
Dos semanas después de la tragedia, 1.254 réplicas continúan sacudiendo al país. En los campamentos transitorios donde viven ahora miles de damnificados, equipos médicos de México, Estados Unidos, Brasil y España trabajan para evitar una crisis sanitaria.
Los hospitales de campaña reportan un aumento en enfermedades respiratorias y gastrointestinales entre los refugiados. Según la ONG mexicana Medical Impact, la convivencia en espacios reducidos facilita la propagación de virus. En La Guaira, Brasil atiende a cientos de personas con servicios de pediatría, ortopedia y diagnósticos por imagen. España instaló otro hospital en Caracas, en la zona donde al menos dos edificios colapsaron.
La respuesta internacional se intensifica: Rusia envió el avión de carga más grande del mundo con 10 toneladas de insumos médicos. En total, 2.471 rescatistas internacionales siguen en el terreno, mientras que autoridades locales han desplegado a más de 30.000 funcionarios.
Hasta ahora se han atendido a 128.324 familias, y 20.231 personas residen en los 107 campamentos provisionales establecidos en el país.




