El empresario Ariel Vallejo, titular de Sur Finanzas e imputado por lavado de dinero, asociación ilícita y apropiación indebida de tributos, salió a defender su relación con el presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, negando que haya recibido favores directos del dirigente.
En declaraciones televisivas, Vallejo reconoció que tener una foto junto al máximo dirigente del fútbol argentino facilita los negocios con los clubes. Sin embargo, sostuvo que esa vinculación respondió a una estrategia comercial propia y que Tapia se comportó "como un señor" al ayudar de manera "desinteresada".
Según el empresario, luego de la foto en la AFA comenzaron a contactarlo equipos de toda la región, incluso clubes del Chaco. "Es más fácil tener la relación comercial con los equipos de fútbol", admitió, aunque aclaró que Sur Finanzas ya era sponsor de "tres o cuatro equipos" antes de convertirse en patrocinador de la Liga Profesional.
La investigación, a cargo del Juzgado Federal Nº 2 de Lomas de Zamora bajo la dirección del juez Luis Armella, analiza operaciones vinculadas a préstamos por un millón de dólares que Vallejo habría otorgado a Banfield en 2023 con tasas que la Justicia considera usurarias. Vallejo sostiene que se trató de acuerdos privados con tasas "razonables".
También está bajo investigación una flota de autos de alta gama, incluyendo una Ferrari California valuada en 320.000 dólares, secuestrada en Puerto Madero. El vehículo estaba a nombre de una jubilada de 73 años. Vallejo se desmarcó del caso: "La Ferrari era de un holding y ya la habíamos vendido en agosto. Yo al titular no lo conozco".
La fiscal Cecilia Incardona considera que no se acreditó debidamente la licitud de los fondos utilizados en esa operación. Mientras avanza la investigación sobre contratos, flujos de dinero y bienes, las declaraciones de Vallejo mantienen el debate sobre los posibles vínculos entre financistas y dirigentes del fútbol argentino.




