La Unión Industrial Argentina insistió en su reclamo histórico: reducir la presión tributaria sobre las empresas, en especial las pequeñas y medianas, como condición para que se reactive la producción nacional.
Durante la Jornada de la Industria organizada por la filial entrerriana, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, planteó que el crecimiento depende de mejorar la competitividad y llamó a reconstruir la relación institucional con el Gobierno tras las tensiones de principios de septiembre.
La entidad manufacturera suma a su demanda fiscal otros frentes: competencia desleal por dumping y contrabando, falta de financiamiento accesible, infraestructura deficiente y desafíos en educación técnica. La actividad productiva sigue deprimida, el empleo retrocede y los costos en dólares complican a las empresas que viven en pesos.
"Una empresa forma trabajadores, desarrolla proveedores, incorpora tecnología, aprende a exportar, mejora procesos y genera conocimiento", resumió Rappallini el ciclo que la industria motoriza en la sociedad, pero que hoy está frenado.
La UIA elevó sus propuestas de alivio fiscal, medidas energéticas y líneas crediticias a la Subsecretaría de PyMEs tras su última reunión de Junta Directiva. El diagnóstico es claro: sin reducción de cargas y sin recuperación de la demanda interna, la brecha de competitividad seguirá ensanchándose.




