La UEFA notificó formalmente a la FIFA que analiza iniciar acciones legales tras el fracaso del proyecto impulsado por Gianni Infantino para vender participaciones de futuras ganancias mundialistas a inversores privados.
El plan, conocido como FIFA Forward Enterprise, buscaba recaudar 4.200 millones de dólares transfiriendo a una nueva estructura el control de los activos comerciales principales de la FIFA. Infantino lo mantuvo en secreto hasta que salió a la luz públicamente.
Las 55 asociaciones miembro de la UEFA rechazaron la propuesta de manera contundente: amenazaron con boicotear todos los eventos de la FIFA mientras el proyecto estuviera vigente. Ante esa presión, la iniciativa fue retirada el sábado pasado.
En su notificación, la UEFA pidió que se preserve toda la documentación, correos y mensajes del caso, adviriendo que cualquier alteración o destrucción de pruebas será considerada obstrucción de justicia.
El conflicto expone una crisis institucional más profunda: la UEFA cuestiona el liderazgo de Infantino y busca que pierda la conducción de la FIFA. Aunque el dirigente suizo mantiene apoyo de confederaciones como la Conmebol y la Confederación Africana, el rechazo de Europa, Asia (AFC) y Norteamérica (CONCACAF) abre una batalla política cara al próximo congreso electoral de la FIFA en marzo de 2031.
Incluso internamente hay tensión: el director de operaciones de la FIFA reconoció que parte del personal se sintió engañado por cómo se manejó el proyecto.




