Argentina recibió y despidió a más de 6 millones de pasajeros en vuelos internacionales durante 2024, movimiento que dejó un impacto económico significativo aunque con un saldo negativo en el balance final.
Según un análisis sobre el sector, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza concentraron el 97% de ese tráfico. De los 6,1 millones de pasajeros, 2,76 millones fueron visitantes extranjeros que ingresaron al país y 3,35 millones fueron argentinos que viajaron al exterior.
El turismo receptivo (turistas que vienen de afuera) creció 3% respecto del año anterior. Los extranjeros gastaron en promedio USD 1.022 cada uno, sumando USD 2.821 millones en impacto económico total. La mayor parte del dinero se concentró en gastronomía (29%) y alojamiento (26%).
El cuadro se complica cuando se observa el turismo emisivo. Los argentinos que salieron del país aumentaron 16% y gastaron mucho más: USD 1.445 por persona en promedio, generando USD 4.842 millones en egresos. Este desequilibrio dejó un déficit de USD 2.021 millones en la balanza turística aérea.
La Región Metropolitana de Buenos Aires dominó el flujo: concentró el 88% del tráfico internacional y el 90% del impacto económico relacionado con viajes receptivos y emisivos. A nivel nacional, la red aérea federal conecta los principales polos turísticos del país con el mercado mundial, desde Bariloche y Mendoza hasta Iguazú y Ushuaia.




