Casi 11.000 mujeres por año reciben diagnóstico de tumores ginecológicos en Argentina: cáncer de cuello uterino, endometrio, ovario, vulva y vagina suman casi 30 nuevos casos diarios según datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC).
Las cifras son significativas: el cuello uterino encabeza con 4.679 casos anuales, seguido por tumores del cuerpo uterino con 2.768, ovario con 2.765, vulva con 372 y vagina con 223. A diferencia del cáncer de mama, estos tumores reciben menor visibilidad pública, aunque generan una carga de salud considerable.
En el caso del cuello uterino existe una ventaja clara: el virus del papiloma humano (VPH) causa casi todos los casos y existen herramientas de prevención comprobadas. La vacuna contra el VPH ya integra el Calendario Nacional de Vacunación en Argentina, junto con pruebas de detección temprana como el test de VPH y el Papanicolaou.
El cáncer de endometrio presenta otro signo de alerta: cualquier sangrado uterino anormal, especialmente después de la menopausia, exige consulta médica inmediata.
El desafío mayor lo plantea el cáncer de ovario. No existe aún un método de detección temprana recomendado para mujeres sin síntomas, según señaló el Dr. Augusto Ferreyra Camacho, oncólogo del Hospital Universitario Austral. Sus síntomas son poco específicos y suelen confundirse con problemas digestivos o urinarios: distensión abdominal, dolor pélvico, saciedad temprana, cambios intestinales.
Los antecedentes familiares y ciertas mutaciones genéticas hereditarias también aumentan el riesgo. Desde las organizaciones de salud insisten en la importancia de que las mujeres conozcan su cuerpo y no dejen pasar cambios persistentes sin consulta médica, sin necesidad de generar alarma innecesaria.




