La administración estadounidense intensifica la presión económica contra Irán a través de una campaña de sanciones sin precedentes anunciada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Bessent reveló el lanzamiento de la Operación Marginado Económico, que expande significativamente las sanciones secundarias contra entidades y países que realicen transacciones con Teherán. Las nuevas medidas abarcan sectores clave como activos digitales, oro, aviación, tecnología y transporte marítimo.
Según el funcionario, cualquier institución que facilite el lavado de dinero para beneficio iraní será expulsada del sistema financiero estadounidense. Bessent advirtió que el plazo para enmendar estas conductas "ya está corriendo", aunque aclaró que algunas sanciones no serán inmediatas y se permitirá un período para que las entidades corrijan sus operaciones.
El secretario anticipó que antes de fin de semana se anunciará la sanción a una importante institución financiera. También indicó que Trump está contactando a líderes mundiales para que cesen sus vínculos con el régimen iraní.
Bessent describió esta iniciativa como "la mayor ofensiva financiera jamás orquestada contra un adversario", afirmando que la campaña continuará hasta aislar completamente al gobierno de Teherán en la esfera económica internacional.
Esta medida se enmarca en los esfuerzos de la administración por presionar a Irán mediante herramientas económicas, buscando la reapertura del estrecho de Ormuz y el fin del conflicto que ya se extiende por seis meses. Es la octava acción sancionadora desde el inicio del segundo mandato de Trump.




