Donald Trump volvió a encender la tensión diplomática alrededor de las Islas Malvinas al sugerir que su administración podría replantear el apoyo de Estados Unidos a la posición británica sobre el archipiélago. El mandatario estadounidense indicó que revisa constantemente todas sus posiciones exteriores, dejando implícita la posibilidad de negociar sobre este tema con Reino Unido.
La respuesta británica fue inmediata. John Healey, ministro de Hacienda de Gran Bretaña, afirmó sin rodeos que las Malvinas seguirán siendo británicas mientras sus habitantes así lo deseen. En declaraciones al diario The Times, Healey dejó claro que no ha recibido ninguna sugerencia formal de funcionarios estadounidenses respecto a cambiar la posición sobre las islas.
La maniobra de Trump responde a tensiones más amplias entre Washington y Londres. Medios británicos revelaron hace días que el gobierno estadounidense estaría considerando retirar su apoyo a los británicos sobre Malvinas como palanca para presionar al Reino Unido a incrementar su inversión en defensa.
La cuestión de soberanía sobre las Islas Malvinas sigue siendo un punto de fricción permanente en la política exterior argentina, que reclama históricamente la posesión del archipiélago ubicado en el Atlántico Sur.




