La Corte Suprema de Estados Unidos resolvió autorizar a Donald Trump para continuar con la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca. La decisión rechazó el pedido de una organización conservacionista que se oponía al proyecto.
El tribunal se dividió 5 a 4, con el presidente John Roberts y los tres magistrados de la bancada progresista manifestando su desacuerdo. La mayoría conservadora consideró que el National Trust for Historic Preservation no tenía legitimidad legal para cuestionnar la obra, sin entrar a juzgar si el proyecto en sí mismo era constitucional.
Para Trump, el resultado constituye un avance significativo que probablemente le permita concluir gran parte de la construcción mientras continúan los trámites legales en instancias inferiores. La administración trabajaba en un salón de aproximadamente 90.000 pies cuadrados, que el presidente considera parte central de su legado.
Trump ha justificado la obra por razones de seguridad nacional, asegurando que contará con instalaciones de tecnología avanzada.




